4 jun. 2011

La señora elegante

Un día salí a caminar a las afueras de mi ciudad ya de noche, allá donde ni el pinche diablo se echa un tronco en la cara. Caminando sólo, iba por ese camino enterregado donde se construyen las últimas casas del condado, aquellas que todavía no son habitadas. Deambulaba yo todo tranquilo y relajado de estar aprovechando la noche y sus estrellas en todo su esplendor pintoresco.

De repente, de estar tan tranquilo, comencé a sentir que alguien me seguía… caminé más despacio sin voltear, hice menos ruidos con mis pasos alebrestados y entonces, lo escuché: Era un animal, de eso estaba seguro. Un animal que jadeaba: con una respiración rápida y unos ronquiditos tenues que lo hacían parecer un animal peligroso.

Empecé a asustarme pero quise mantener la calma. En ese justo momento, sale de una casa de esas abandonadas, una mujer muy elegante; con un traje de fiesta negro, cigarro en mano y tacones muy altos. Me sorprendí tanto que olvidé el pinche animal que me seguía. Ella se detuvo frente a mí, me besó la mejilla y dijo a mi oído: “Ahora eres un perro”. Ahí sentí algo raro, un impacto en mi cabeza que me hizo perder la noción de las cosas. Entonces fue cuando pasó: me vi a mi mismo caminando frente a mí, pareciese que fue justo unos minutos antes de ese anormal encuentro. Todo se vuelve muy raro, yo me miro a mí mismo caminar delante de mí pero veo las cosas casi al ras del suelo. Él, o sea yo, no se ha percatado aún que le sigo. Entonces empiezo a darme cuenta que, al caminar, realizo unos ruidos extraños que minutos antes reconocía: jadeo y bramo como animal y, aparte de eso, tengo cuatro pinches patas peludas… ¡Es ese pinche momento es cuando recordé que, minutos atrás, un animal me seguía! Ahora lo descubro todo: ¡Era yo mismo convertido en animal!.

En cuanto me cae el veinte de que soy un animal, mi yo humano se percata de mi presencia. ¿Recuerdan cuando la primera vez había notado que me seguían? ¡El tiempo, en efecto, ¡había regresado!. Y desde ahí, lo mismo volvió a pasar: empecé a caminar despacio, me puse alerta e hice menos ruido con cada paso que daba. ¿Después que siguió? Pues que me sale la mujer toda elegante, me besa la mejilla y que ¡me corta la cabeza! ¡¿Qué?! ¡¿Me corta la cabeza?!

Ah sí, ya recordé que me cortó la cabeza y antes de morir reencarné en un perro viejo que estaba perdido y aturdido porque lo atropellaron y perdió mucha de su memoria canina. Estaba tan hambriento que pensaba devorarse al sujeto que tenía delante suyo… o sea, ¡yo!

1 jun. 2011

El cebollo

Es de noche y voy en mi trocona manejando por una larga terracería, de esas que te llevan a lugares muy recónditamente alejados del Dios soledad. Sólo voy dejando un putero de ráfagas de polvo detrás. Mi camioneta asusta a los pobres conejos que descansan después de chingarse a su amante coneja embarazada e hiperactiva; se encandilan pero yo sigo mi camino hacia San Miguel donde me esperan un chingo de morras trepadas en un camión cañero. Las vamos a ir a aventar a la presa de las piedras para que se den un chapuzón y ya no les huela mal su estado cabreico que andan manejando ahorita.

Por este camino, en noches como esta, dicen que se aparece el famosísimo Cebollo… ¿No sabes quien es el cebollo? – El Cebollo es un ente malévolo que vive dentro de las zanjas que dejan los camiones cañeros a su paso. Es un ser que busca venganza y no descansará hasta lograrlo.

Se cuenta que él era un joven apuesto que todos los días recorría este camino a pie. Iba a visitar a su novia que vivía en un poblado alejado a 6 kilómetros del suyo. Siempre se la aventaba a patín veloz hasta allá y ya de regreso en la madrugada se venía por este mesmo camino en completa oscuridad. Dicen que fue brutalmente atropellado por una pareja que venía en su carro haciendo cochinadas sexuales y se les olvidó mirar el camino.

El Cebollo fue returchirado y brutalmente aplastujado por culpa de unos calenturientos. Después haber quedado tirado, atropellado y completamente churido a un lado del camino; un perro calientote que rondaba por la noche fría, decidió frotarse contra él provocando un acto sexual impredecible y sucio. El semen del perro logró hacer una reacción fisiológica en el cuerpo sin vida del Cebollo y por eso nada más, revivió todo encabronado y en busca de venganza.

Su apariencia es repugnante… su cabeza está toda acicalada de sesos y sus brazos reventados en sangre reseca. Por eso creo que le dicen así, el “cebollo”, porque te dan ganas de llorar y cagar cuando lo miras.

Todas las noches, por este camino suele aparecerse por lo menos una vez. Se trepa en los cofres de las camionetas y ocasiona que se estampen en los árboles de este viejo camino. A la fecha ha ocasionado 1,567 accidentes y 345 muertes. Yo ahora manejo por aquí mismo y no tengo nadita de miedo. Yo, al pinche cebollo, no le temo. Por eso mismo voy por las morras y el camión cañero, para hacer un zanjonón, provocarlo y matarlo de una vez por todas.

31 mar. 2011

Un árabe

El sonido del trote de un caballo. Sonido de un caballo bramando. Los pasos del caballo, sus pezuñas, sus pies. El caballo visto de lejos, alguien lo monta: sólo la túnica blanca de ese personaje puede percibirse. A medida que se acerca observamos a ROMANOV, un jóven de apariencia árabe, con túnica, habla otro idioma, lo sabemos porque lleva rato hablando por celular. Una bolsa de tela está amarrada a la silla del caballo.

Sigue el trote del caballo, su conversación parece confusa pero entendemos que está perdido y un poco molesto. Se enojo llega al máximo, cuelga la llamada y arroja con fuerza el teléfono al suelo.

El joven llega a la glorieta de entrada de la ciudad. Se queda parado frente a ella. Sonríe. Suena un celular. Se desconcentra y busca en el bolso que tenía amarrado en la silla de montar. De ahí saca otro celular. Contesta contento y, en su idioma refiere:

- Te dije que sí era músico. ¡Por fin lo he encontrado, he encontrado el violín de King Kong!


Fragmento del guión: "El grullo, te odio" de Cheshvan Santana

Pronto te irás


- Dante ¡Dame ese encendedor!

- ¡Con una chingada, que me lo des!

Una mecha de un "cuetito" se prende y el niño Julián (5 años, travieso) lo arroja a su abuelo, DON GAMA (señor cuarentón con mucho intelecto, primera vez que es abuelo y se prepara para eso, terco y apasionado por el pasado de su ciudad) Don Gama está sentado en una banca del jardín. El cuete enciende estrepitosamente y Don Gama se espanta del sonido que éste hace al explotar.

Don gama arrebata el encendedor de las manos del niño. Están en el jardín municipal. Varias personas disfrutan hacerlo. Observamos la diversidad de infraestructura y personajes que deambulan por el sitio.

DON GAMA

- Ven, siéntate

DON GAMA

- En mis tiempos, el fuego era siempre mágico. Volaba. Prendiamos fuego dentro de mis esferas: mis creaciones, mis alas, mi boleto al espacio. Yo hacía globos de papel Dante. Con 24 pliegos de papel, unos fierros viejos, un trapo viejo de mi mamá y con un chingo de resistol yo mismo hacía naves espaciales, globos exploradores y una vez recuerdo que también hice una chimenea espacial.

- Cuando te veo, me imagino a tu padre, aquel al que yo mismo le enseñé cómo hacer globos. Ahora él no se acuerda, pero yo sí. Ahora ya no hace globos de papel, ahora el es tu padre e, indiscutiblemente hizo el globo más perfecto que he conocido: tú.

Quiero que cierres tus ojos, que te imagines lo que te voy a contar. Tú serás el personaje principal de esta historia. Quiero que imagines que dentro de tí eres muy vacío, no tienes nada; eres como una bolsa de las que te dan cuando vas al mandado, sin nada de nada. Una bolsa hueca y muy liviana: frágil y débil como lo eres ahora. Tus pies son unos redobles de metal ganchero que por el momento no te sirven de nada. No te puedes sostener, no puedes pararte por tí sólo: recuerda que estás completamente vacío y débil: tan sólo sientes que cuelgas de algo o de alguien. Estás sólo en una gran llanura, colgado. Sólo sientes cómo el viento lucha por arrastrarte. A lo lejos, unas personas se acercan. Son extraños todos.

Un extraño se acerca, descubres que es tu papá. Agitando un pedazo de cartón empieza a inflarte poco a poco, comienza a darte la forma que tanto deseas cuando vas llenando de aire... con tu cuerpo completo, te conviertes ahora en un círculo perfecto. Tu papá se cansa cuando por fin te da la forma deseada, deja de soplar. Él sólo no puede continuar. Ahora un extraño se acerca y tu papá te sostiene de tus pequeños pies hechos círculo. Él hombre extraño es más fuerte y comienza a llenarte en tu totalidad.

Te sientes lleno y completamente realizado en tan sólo unos instantes, sabes que cuando ese hombre deje de soplar estarás en problemas. Tu padre, que ahora te observa desde atrás, toma en sus manos una antorcha y la enciende. Por un momento temes, crees que tu cuerpo frágil y delicado va a ser abruptamente quemado por la persona que te dió la vida. Tus pliegues delgados de papel de china se pueden quemar fácilmente si una pequeña chispa brincara encima de tí. Tienes miedo pero aún así confías en que tu padre no te hará daño. Tu padre sostiene esa antorcha y te mira fijamente. En cuestión de milésimas de segundo, con un rápido movimiento, te encaja hasta la garganta el cuchillo encendido. Es una estocada al corazón y te atraviesa todo tu cuerpo. Sientes por un momento que mueres. El calor es tan intenso que quieres salir de ahí a como dé lugar pero no eres lo suficientemente fuerte como para despegar... te falta algo. Poco a poco tu angustia comienza a convertirse en una adrenalina que inexplicablemente te hace sentir poderoso y lleno de vida. Lo único que quieres es salir de ahí, correr a los cielos, escapar... ¡Ser libre!. Pero insistimos, sólo falta algo, tu motor, tu alma.

Tu madre se acerca y pone delicadamente la dona que hizo con un pedazo de camisón viejo. Todavía conserva el olor peculiar de ella, aquel que tanto te gusta aún cuando está empapado de gasolina. La coloca tiernamente en tus pies, aquellos que no sólo te harán volar, caminarás firmemente por los cielos. Te sientes preparado totalmente. Tu alma está encendida y volarás alto; te sientes seguro y capáz de llegar muy pero muy lejos. Las manos de de tu padre que te sostienen ahora comienzan a temblar, los de abajo están listos para verte volar.

Finalmente te liberan y sales disparado hacía los cielos, aquellos que creíste inalcanzables pero que ahora son tuyos. Volarás alto porque tu alma lo dice, lo sientes. Eres un globo de papel, pero en tú interior eres simplemente, tú.

Fragmento del guión: "El grullo, te odio" de Cheshvan Santana

1 jul. 2010

Duendes Paroteros


Hace unos días he descubierto uno de los secretos más grandes de mi vida y que me han marcado como no tienen una idea. Resulta que mi descubrimiento explica el por qué de mi locura y demencia extrema con los demás.

Tal parece que fui abducido, sí. Así es amiguirris… fuí abducido nada más y nada menos que por los duendes paroteros.

La historia se remonta a cuando yo era un pinche morrillo, un moquillo recién nacido, un renacuajo malparido, una tripa malcagada…. Así, curiosillo el muchacho; era el primogénito pues de la familia Macana Merrasco. Yo era, presumo de ser, un niño “hemosho” (como diría el famoso rapero H-Nances acá en mi barrio de Santa Chila).

Resulta ser que a pocos días de nacido a mis papás se les ocurre sacarme a pasear - ¿A dónde? - Pos al río más garra de todos: el río "El tigre" por eso, por garra. “Que los compadres hicieron una carne asada, que los primos llevaban sus llantas flotadoras, que las chelas, que las caguamas, que el taco dorado, que la moronga, que los duros rancios”… en fin, en pura fiesta se la pasaban. ¿Y el niño recién nacido que no podía tomar nada ni comer nada? Pues puro chicharrón le daban, pero de su mamá… pos de ahí le daba su lechita pues.

Resulta pues que, según me cuentan, llegamos al río y nos instalamos bajo un gran árbol frondoso que acá en mi tierra les dicen "Parota" (creo que es un término universal para ese árbol, y si no, me vale, yo así los conozco). Ese árbol es mágico y encierra grandes misterios… he aquí uno de ellos. (Hasta se me enchina el cuero cuando la platico.)

La familia pues andaba contenta, festejando muchas cosas en aquel río, una de ellas el nacimiento de un puerquito valiente, su servidor sexual: Cheshvan Santana Velasco. Transcurrieron varias horas y, entrada la borrachera y agarradera de miembros, pos que me dejan sólo a la intemperie y bajo aquel frondoso árbol. Ahí estando totalmente desprotegido, pasó lo que pasó… fui abducido nada más y nada menos por los maleantes, por los malacopas, por los incongruentes… duendes paroteros.

Abramos un paréntesis. Para quien no sepa lo que son los duendes paroteros, ahí les va la explicación breve y científica de estos engendros. Los duendes paroteros son criaturas pequeñas, de no más de 30 cm de estatura, color café y piel roñosa, parecida al del árbol de parota (por eso se camuflajean tan bien en el árbol), tienen colmillos en forma de colibrí y manos en forma de ganso. Su principal alimento son las almas de los niños recién nacidos y sin bautizar. Pero pos cuando no hay, tragan basura. Y pues lógico, viven solamente en esos árboles frondosos, ahí tienen sus cuevas. Fin del paréntesis.

Los malditos duendes me agarraron y nadie se dio cuenta, me llevaron a sus guaridas y ahí comenzó el ritual de extracción del alma. Me madrearon gacho y hasta hoy me doy cuenta por qué me duele tanto la espalda baja… ahí me picaron feo, ¡Pero muy feo!

Desde ese día me cuentan mis familiares que no dejé de llorar hasta que tenía como 4 años. Mi infancia se tornó gris y triste. Nadie se explicaba qué había pasado ese día en el río, sólo dicen que de repente solté el llanto. Mi madre, angustiada, me llevó con varios sacerdotes de aquí de la localidad y su veredicto era: “su niño está poseído por el demonio, su vida será un asco, estudiará una carrera cacahuate y se hará rockero maldito (…) no hay mejor remedio que matarlo sino, cuando llegue a los 25 se morirá de una sobredosis de chemo”. – ¡Ahhh que la chingada! Bueno, ¿Qué más se puede esperar de esos sacerditos puerconios?.

Nada parecía surtir efecto hasta que escuché cantar a Juan Gabriel en aquel tiempo, cuando todavía era guapo y bien portado. A la fecha yo creo que él es un arcángel guardián que lucha contra los embrujos de los duendes. A la mejor a él le pasó lo mismo, pero a él si lo madrearon más gacho; pos nomás véanlo ahorita, no da una el jotingas ese. Pobre vato. Bueno, volviendo al tema. Sólo así de escucharlo me curé: mi mamá lo veía en la tele y desde que lo escuché, dejé de llorar. No me curé, pero sí me ayudó. Todavía sentía hueco mi espíritu, así que tendría que recuperar mi alma como fuera posible, pero pos estaba chamaco y no sabía lo que pasaba y lo que podía hacer para averiguarlo.

Pero, se han de preguntar ¿Cómo es que lo supe? ¿Cómo me dí cuenta que fueron ellos los desgraciados? – Si cuando me pasó eso era todo un chamaco equlenque ¿cierto?. Hasta apenas hace un año, a mis 24 descubrí toda esta verdad cuando regresé a esa parota y a ese riachuelo tronador. Es ahí cuando, tratando de averiguar el por qué de mi oscuro pasado, escucho que unas ramas se mueven rápidamente… volteo y veo a una pequeña criatura saltando de rama en rama… me cagué. Y pos que me subo al árbol … estando ahí, lo confronté… pero esa, esa será otra historia.

Una disculpa, he regresado.

Con las pendejadas quita tiempo del facebook y otras redes sociales me he dado cuenta que mi vida es tan mediocre que he abandonado uno de mis verdaderos placeres: el maquillarme desnudo frente a la cámara web de mi computadora (próximamente, una foto). Entonces, decidí regresar a escribir las mamadas que siempre me acompañan y de las que la tía Rosa quiere que le moje la concha con su rica cajeta: "con el sabor de siempre... recúerdame" y después que te acuerdes de mí, me llamas y armamos el despedorre juntos. Cómprate los simicondones, yo los pepinos y nos violamos al pendejo de la esquina que tanto nos trae de enamoradas.

Así es, regreso y con más fuerza... sin redimirme, sin pedir perdón ni permiso y si te agachas, las nalgas te erizo con mi pipi en tus asterisco. Ah, olvidé decirles que ahora también rapeo y próximamente lanzaré mis rimas poéticas dignas de un mediocre y haragán rapero del grullo: MC Chacaloso, "a todos el culo les destrozo!" YEAHHHH!

6 mar. 2010

Me (I'm) not

Nomás, no menos... no menso, maso menos, ¿más o menos? o ¡más menso! o mensa mas! Todo eso significa: No más, no menos.... el equilibrivo de la vida basado en el "nomás". Elistemoslas y descubramos el significado de la vida:

1. Nomás, no, menos (nótese que las mismas palabras pueden formar y aluden a nuestro término final)
Cuando quieres comprar frijol peruano suelto y te arrepientes de tanto que vas a llevar. Te preguntan:
- ¿Con eso o quiere más?
- Nomás... no, menos (te arrepientes en el último segundo)

2. ¡No menso!, maso menos
- Cuando no le crees a los seres queridos pero aún así necesitas un estimado, no el exacto... que se acerque... un "maso menos"

3. ¡Más menso!
- Quiere que le des más papitas.

4. Oh mensa, más
- Quiere que se la chupen más... que porque fueron muy poquitas lamiditas... saaaaabe!

Ahora, descubramos el significado de cada número a continuación:

Para lograr el equilibrio de la vida tenemos que:

1. Tener lo necesario y arrepentirse en el momento adecuado de tener o no tener. Aunque para obtenerlo tengamos que perder algo que nunca tuvimos.
2. Dudar de los que quieres, pero aún así conseguir la respuesta de ellos y no de nadie más.
3. Exigir y obtener lo que realmente quieres.
4. Que cuando te la mamen mal, reclames. (Promoción válida sólo en varones, hombres, machines, weyes)

Así nomás se cumple el significado de esta vida... el equilibrio de las palabras y el mensaje compuesto que representa la vida... "No más, no menos"

Y recordemos el dicho: "¿Por qué te tatuates?" - Pos nomás!... (menso)