24 nov. 2008

Perros calientes CACAbrones


Hoy recordé otra historia de cuando era un chilpallate gordillo. En mi escuela de mojas locas convocaban a unos "retiros" a otros municipios aledaños para convivir religiosamente y pasar malos ratos como el que me pasó a mí. El padre Pío, y no era gallo ni pollo, era el comandante encargado de llevar a los perros a la perrera, osea, al retiro evangélico de tres días. En esta ocasión, presentamos el municipio de: Unión de Tula... puro Tu-Leño. Una familia nos tendría que adoptar los días que durara esa madre. Un grupo de 6 desconocidos de otras partes de la región y a su servidor los acogió una familia muy buena onda. Ellos tenían el monopolio salchichonero de la región, vendían perros cachondos (hot-dogs).

Yo, un niño regordete, dije: "Que padre, nos darán chuchos gratis". Y sí, efectivamente, la mamá adoptiva daba la orden: "Deja que se atraganten los nenes". A huevo, algo bueno tenía que salir de este viaje miseria, pensé. Fuimos al centro, que quedaba muy retirado de la casa, a comernos la verga de perro con pan. Mmmm, deliciosos!. Tragué como puerca embarazada con antojos. Mala idea, a la media hora el primer gancho al estómago desde adentro (grrrrr). Parecía que me había comido el perro entero y que por dentro me tiraba mordidas rabiosas. ¡Pinches doguis me hicieron daño!. Y después de unos minutos, lo peor sucede, la caca quiere salir ferozmente del agujero. Aprieto el ano, casi me cago, pero nel. Retorcijones y apretones de culo: algo difícil de controlar al mismo tiempo. Ya no aguantaba... de hecho fue la vez que más sufrí con una cagada.

Estuve a punto de cagarme a plena calle, sacarme el culo y regañar la banqueta... pero no, aguanté como todo un héroe: vaya que mi culo está musculoso. Ante la burla de mis amigos, mis llantos y gritos de desesperación se convirtieron en uno de mis traumas más cabrones (claro que no). En fin, llegué como pude a la casa y justo al sentarme en el retrete, un chisguete de caca embarró todo el piso. Por suerto no me embarré mi atuendo. Limpié como pude, pero el olor a mierda duró hasta el otro día. Creo que mis padres adoptivos si se dieron cuenta, pero me vale madre. Fué su puta culpa, nos querían envenerar, cortar nuestros penes y venderlos en hot dogs. Pinches culeros. Por eso, cada que paso por la Unión de Tula, mi ano me da cosquillas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

cheshvan no manches eres un puerco biennn hechooo! no puedo kreer k te hayas hecho del baño en el pisoooo!!! era tipo diarrea o ke ondas?? jajaja es la mas dificil de aguantarseee la neta!!

Monze

saRa Mandarina dijo...

Aaahhh jajajá
Las pendejadas de Cheshvan
Me reí harto, como de costumbre con tus mamadas blogueras
Pero wey, si eran los Reyes del Chucho Caliente entre los Tu-Leños y a ti casi te matan, ¿qué pedo? ¿Tienen los tuleños un estómago bien guerrero? ¿O ya desde entonces eras una princesa?
Te quiero! (corazoncitos, corazoncitos)

no es un cuento de hadas dijo...

¡pinche cagón!

pero a poco esa ha sido las más heavy!

ya te sé varias nena =*

Manolo Mojica dijo...

Yo no me acuerdo de mis pendejadas de niñez. Eso es triste. Espero que alguien se acuerde por mi.

Haroldo dijo...

Me cagué junto con tingo, epro de la risa.. una catársisi muy cabrona...

Cuándo subes algo del pichicho... si se llama así?

pichicho @ @ @ @ el que se deje! jajajajaja

besitos en el ano!

mr. ano dijo...

hahahahahhaha verga wey tienes un ano muy poderoso a esa edad a mi me huberia valido verga donde estubiera me cago.. tienes un ano muy poderoso felicidades..tu ano es un donde de los tururus o dios..es lo mismo