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3 ago 2008

PP (Policía payaso)

Esta historia viene a colación gracias a mi mugroso hermano que hizo que la recordara. Hace ya varios meses me encontraba pisteando en la "bodeguita", un bar de mala muerte donde regularmente los meseros quedan inconsientes muy seguido porque se toman todo el vino destinado a la venta. Por ejemplo, una de las apuestas de los meseros es: El primero que quede pierda la razón, paga la botella. En pocas palabras el bar vale puro chilindrin.

Ese día en particular rompí récord en ese bule-bar. Soy la persona que más micheladas se ha tomado en una noche: 8 micheporkis de a litro. No es por presumir pero me encanta la mierda. En fin, feliz y jubiloso salgo de ahí junto con mi hermano cerca de las 3 de la mañana. Nos dirigimos a la camioneta, pero para mi mala suerte no estaba ahí y me cagué. A los 2 segundos recordé que no la traía y pues que nos vamos caminando... yo seguía muy felíz por cierto. Con 8 micheladas definitivamente la postura, pasos y nivel de razonamiento como que no jalan parejo. Iba caminando como pony recién nacido (y un rosado además). Mi hermano, sobrio, cuidando mis pasos como un perro labrador arreando el ganado.

Entonces que pasa lo inesperado. Deviso a lo lejos un "cerro" de adoquines junto a una de las plazas que en ese momento estaba en remodelación; plaza conocida como la Alameda (lugar de los enamorados donde van a frotarse sus anos y penes). Estos particulares pedazos de concreto, parecidos al ladrillo, se encontraban sobre la calle. Había cerca de 3 montones de casi 1 metro cada uno, eran un chingo.

Ya pedo y valiendo madre el papa Jean Paulo, que empiezo a correr como loco hacia ellos. Para todo esto le agregamos que traía el último vaso de a litro con las sobras de la última cerveza, ni una gota derramé... creo. En fin, a toda velocidad que me paso corriendo el primero, casi caigo, pero sigo firme como un guerrero enmascarado pedo. El segundo, todavía más dificil: me falla una pierna, tambaleo, sigo estable y caigo de un brinco. Me sentía como un superhéroe hasta que un grito acaba con mi ilusión.

"¡Hey!" Escucho a lo lejos la voz y seguido de eso dos personas que estaban en el parque se dejan venir corriendo hacia nosotros. Pensé que eran cholondrines (combinación de cholo con malandrin) hasta que logré ver bien de quién se trataba: eran dos policías que "ciudaban" los adoquines a esas altas horas de la madrugada. Valiendo verga.

En fin, para no hacerlelas larga. Uno de los policias que llega y me empieza a gritar como loco desesperado. Estaba sin duda enojado y ante mi falta de atención más se enojaba el vato.
Policía encabronado: - ¿Por qué te subes a los adoquines?
Cheshvan ebrio: - ¿Cuales adoquines?
PE: - Los que acabas de quebrar
CH: - ¿Cuáles?
PE: - Si quebraste uno te voy a tener que remitir a la cárcel
CH: - ¿Cuáles? Vamos para que veas
PE: ¿De donde vienen?
CH: -
PE: ¡Contéstame! ¡¿De dónde?!
En ese momento, se me trabó el cassete y a duras penas le apunté con mi mano supuestamente de dónde veníamos. No sé ni que hice, sólo apunté con mi mano a cualquier dirección, no podía pensar más. Justo en ese momento que me doy cuenta lo inesperado. El policía todo ese tiempo me había gritado y apuntado a mi cara, no con su mano ni con su macana (mmm); me apuntaba y señalaba nada más y nada menos que con un globo azúl largo, de los que parecen salchichones de burro. ¿Mi imaginación? ¿El policía era un payaso encabronado?. Después corroboré con mi carnal que sí era un globo.

El PP (Policía Payaso) se hartó de nosotros, ya no le pareciamos divertidos y nos dejó ir a seguir con nuestra diversión nocturna. Al final creo que era un policía con un buen sentido del humor. A pesar de que me gritó tanto, creo que es bueno y amable. Tenía razones suficientes para llevarme: pistear en la calle, quebrar chingaderas y alterar al orden. Ahora lo recuerdo y lo quiero más.

Cuando nos dejó ir nos dice todavía más encabronado:
- ¡Hey! Y no quiero que se vayan golpeando las puertas de las casas, porque entonces sí me los llevo.
Después de 5 minutos de reaccionar por qué nos había dicho eso, simplemente le dije a mi carnal:
- Pinche policía, para qué chingados nos da ideas...