18 oct. 2008

Surreal Pooh

Así no puedo pensar, la forma en la que escribo es más automática que adaptada a mi cerebro. Soy, entonces, un come caca automatizado para controlar los respiros y esfínteres de mi compañero de a lado. Cuando yo lo desee, aflojo su culo y se caga: así de simple. Ahora tengo el poder, no os entrometéis en me destino porque te puedo mandar al bosque mágico. Ahí conocerás a Winnie Pooh (Salchicha con caca) y tal vez a Kisifur (mi oso favorito, te lo mato a puñaladas).

Recordando mi infancia recuerdo que había una historia muy popular en aquel rancho viejo, insalubre y lleno de vacas viejas. Ese rancho estaba maldito, un conejo del tamaño de un toro se aparecía por las noches. Después nos dimos cuenta que era una vaca traviesa que se había comprado unas orejas postizas en la tienda de Petronila, sí, en el tamarindo.

Contando uno, dos, tres, cuatro, catorce. Me despido después de escribir lo que sencillamente me sale de la cabeza y que no tiene que pedirle jocoque a mi tía, porque mi mamá me hizo un poco anoche: le sacó leche al toro-conejo y también con la leche hizo una panela muy rica. Ahorita me estoy comiendo unos tacos de frijoles con queso, chorizo y panela. Entonces, como diría Juanita la elotera: "Granos tienes en la cola". Me despido ahora sí de la fantasía de pensar que te tengo, aunque sea en sueños y decir que con sólo dos palabras estarás dispuesta a acompañarme a buscar al conejote maldito que se aparece en mi rancho asesino. ¿Qué dices? ¿Vamos? Anímate, no seas quisquillosa. Ráscame el hombro y yo te rasco el de melón.

3 comentarios:

Manuel Mojica dijo...

Ves! Ora sí que expresaste lo que sentiste. Me gustó tu anécdota disfrazada de petición. Chido güan!

Micro dijo...

yeah!!

saRa Mandarina dijo...

Aaaaayyyyyy, Cheshvano enamorado!!!!! De repente te convertiste en un osito de peluche gigantesco.