18 nov. 2008

Memorias de una perra adolescente

Ayer soñé que era una perra maldita del vecindario de Polo el Chicharronero. Amanecí con mis 6 chichis mordidas y a punto de reventar. Parecían salchipulpos con todo y salsa catsup, pero no era catsup, era ¡SANGRE!. Entonces, como un repentino "flashback" de películas gringas, me acordé lo que había pasado el día anterior. El perro de la carnicería de Genoverga me había metido la longaniza perruna. Fuí violada por un perro hijo de su perra madre. Después de la violación quedamos pegados por 3 horas, unos morros nos aventaron unas limas, una señora nos aventó un balde de agua helada y nada... seguíamos pegados hasta que, en un esfuerzo grande, pujé con tantas ganas que me cagué encima de Firu. Pa' pronto que se despega y empieza a vomitarme.

Hoy me siento rozadita, pero no importa, me encantó la ñonga de ese perro desgraciado. Algún día tendré un pene tan rosita y grande como el de él y se lo meteré todo, por la cola. Ruff Ruff. Guau!. Besos perras lectoras.

1 comentario:

Casi un Dios dijo...

jajaja, estás medio idiota.. bueno, todos tenemos un poco de eso, solo que aveces no lo escribimos de un solo golpe.